Ahora mismo estoy con un libro de ciencia ficción titulado La noche de los tiempos, de René Barjavel. Buen libro, bien escrito y muy enganchero, estupendo para pasar la canícula sin sudar más por tener que pensar. Me extraña que no hayan hecho película de él.
La semana pasada me terminé la saga de Las crónicas de Mallorea, de David Eddings (fantasía), que me gustó sin volverme loco. Demasiada paja y poca trama. Los cinco libros hubieran entrado en uno "gordo".
Entre esta saga y el actual, me zampé dos más, La jaula de oro, de la premio Nobel de la paz Shirin Ebadi y La noche del viajero errante, de Joan Manel Gisbert. El primero de ellos, más que un libro es una pequeña y acotada biografía de la vida de la autora y de los cambios sucedidos en Irán en los últimos años. Sin interés literario pero con alto contenido para aquellos que busquen profundizar de dónde viene eso del Estado Islámico y la guerra en la que estamos metidos. El segundo, un libro dentro de un libro al que no he podido pillar la gracia. De estilo literario magnífico, eso sí. El tío escribe que da gusto y me ha dejado con la curiosidad de buscar algo más suyo.
Por lo demás, agradecer a RENFE la porquería de servicio que ofrece, que me permite duplicar el tiempo que tardo en llegar al trabajo y así poder leer más.




