Recomenzando Arco de Triunfo, de Erich Maria Remarque, tras haberlo dejado en la página 8, hace meses.
Como sólo me gusta leer en la cama, en el silencio del campo de Alcorcón, pues parece que, por fin, he logrado una postura que no me moleste al hombro.
Me está gustando mucho, teniendo en cuenta que soy muy exigente: literatura densa y con personajes inquietantes, sin ser policíaca ni ciencia ficción; perdona Anabelee; quizá un día me atreva con ese género.
"Esta famosísima novela es, ante todo, una novela de amor. Amor que pudo ser total, que pudo ser puro, pero que es incompleto y turbulento. Amor y también venganza, que Ravic, el protagonista, logra satisfacer. Jeanne Madou le da el amor. Haake, el verdugo, el instrumento con que la Gestapo tronchó su vida y su carrera, le da la ocasión de vengarse. Lo demás es la vida incierta y sobresaltada del hombre sin nombre, sin origen y sin destino, excepto uno, el más cruel: ser devuelto al horror nazi del que huyó."
Saludines y besines.





