Anécdota real sobre ópticas que me sucedió a mí. Bueno, fue una pregunta que me hizo una tía de mi madre que aprendió a leer siendo muy mayor, estando frente a una óptica:
- ¿Para qué escriben P en "ótica" si no se pronuncia?
Anécdota real sobre ópticas que me sucedió a mí. Bueno, fue una pregunta que me hizo una tía de mi madre que aprendió a leer siendo muy mayor, estando frente a una óptica:
- ¿Para qué escriben P en "ótica" si no se pronuncia?
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Lecturas de 2012 y 2013 (Goodreads)
LA 'DIFERENCIA' ENTRE SER SUEGRA DEL YERNO O SUEGRA DE LA NUERA
Dos señoras se encontraron después de un buen tiempo sin verse y una le pregunta a la otra:
- ¿Y cómo están tus hijos, Rosa y Francisco?
- Ay querida, Rosa se casó muy bien. Tiene un esposo maravilloso. El se levanta de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, prepara el café en la mañana, lava los platos y ayuda en la cocina. Después de todo esto se va a trabajar. Un amor de yerno, gracias a Dios.
- ¡Que bien, querida amiga! Y tu hijo Francisco, ¿también se casó?
- También se casó, pero tuvo mala suerte. Su matrimonio anda muy mal... Imagínate que él tiene que levantarse de madrugada para cambiar los pañales de mi nieto, hacer el café en la mañana, lavar los platos y tiene que ayudar en la cocina! Y después de todo esto sale a trabajar para conseguir el sustento a la vaga de mi nuera,
CENA DE AMIGOS - (Lo importante es seguir quedando
Un grupo de amigos cuarentones se encuentran para elegir el sitio donde van a cenar todos juntos. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque las camareras son guapas, llevan minifalda y escotes generosos.
Diez años después, los mismos amigos, ya cincuentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque el menú el muy bueno y hay una magnifica carta de vinos.
Diez años después, los mismos amigos, ya sesentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque es un sitio tranquilo, sin ruidos y tiene salón para no fumadores.
Diez años después, los mismos amigos, ya setentones, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, porque el restaurante tiene acceso para minusválidos e incluso hay ascensor.
Diez años después, los mismos amigos, ya octogenarios, se reúnen de nuevo para elegir el restaurante donde ir a cenar. Finalmente se ponen de acuerdo en cenar en el restaurante del Café Central, y todos coinciden en que es una gran idea porque nunca han cenado allí.
Ríete... pero vete acostumbrando.....
Hay tres tipos de personas: las que saben contar y las que no
Hace unos años, vino una señora a la óptica a graduarse. Unos 60 años.
Normalmente comienzo poniendo unas letras medianas y la señora no dijo ninguna correctamente. Subí el tamaño de las letras y seguía sin acertar. Me mosqueé y pensé en problemas de retina, cataratas, etc. Total, que le puse la letra más grande y donde había una "E" dijo "O". En ese momento, tuve una inspiración y le pregunté si sabía leer. Ella, colorada, me dijo que no, que no había ido nunca a la escuela. Le pregunté si conocía los números, me dijo que sí y me los leyó perfectamente todos. La vista, perfecta.
Ahora puede parecer jocoso, pero encontrarte con una persona con 60 años sin saber leer hace plantearte muchas cosas.
Y, por cierto, en un curso de márketing y ventas nos dijeron que ante la duda no preguntásemos "¿Sabe leer?" sino "¿Conoce todas las letras?" porque es menos agresivo y vergonzante. Con ese todas, ayudas a que la persona se justifique y salga del apuro con más dignidad: "ay, todas no, fallo en algunas, ponme mejor los números"
Hay tres tipos de personas: las que saben contar y las que no
Eso me recuerda a un chiste que me contó un andaluz hace algún tiempo (según él, era una anécdota verídica):
Un hombre, trabajador del campo, se presenta en la consulta del médico y le dice que le ha dado un dolor muy fuerte en el pinganillo. El médico, que era nuevo en el pueblo, no se atreve a preguntarle nada, y se pone a reconocerle: le ausculta el pecho, le toma la tensión... y todo normal. Como no le encuentra nada, al final ya no puede más, y entonces le dice: "Perdone, pero yo le veo a usted muy sano. ¿Podría decirme qué es el pinganillo ese que le duele?" Y el otro contesta: "¿Pues qué va a ser? El Pinganillo es el cortijo donde yo trabajo".
Yo hasta que me casé trabajé durante algunos años con médicos en un consulta particular. El médico me contaba algunas anécdotas de partirte, pero yo siempre me acuerdo de la misma.
Fue un señor porque no respiraba bien ( el médico era de pulmón y corazón ), bien, le recetó unos supositorios y le mandó volver al de una semana. Cuando volvío y le preguntó el paciente le dijo: me encuentro mucho mejor lo que pasa que los supositorios que me ha recetado son un poco amargos, me podría cambiar por otra cosa?
Alguien muy cercano trabaja en banca, aquí también es para partirse, desde gente que entra para preguntar si le han ingrasado la MONIMA, y otro que quería comprar Pagarés FORESTALES , ( aunque otras cosas no son tan divertidas , como por ejemplo cuando te ponen una pistola delante y te dicen que ya estás llenando las bolsas .... )
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Lecturas de 2012 y 2013 (Goodreads)
-Doctor (a la señora, educada pero ignorante, pues vive en el campo): Le receto estos supositorios, uno al día, antes de acostarse.
-Señora: Supositorios, doctor... ¿Y eso qué es?
-Doctor (comprensivo con la señora): Mire: Son unas pequeñas piezas que debe introducirse vía rectal. Por la parte roma, no la que está en punta (le enseña uno que tiene sobre su mesa, con su plástico protector), una vez sacado del plástico.
-Señora: ¿Vía rectal? ¿Y eso qué es, doctor?
-Doctor (sorprendido): Ha de meterlos, señora, por el recto.
-Señora: ¿Por el recto, y eso qué es?
-Doctor (un poco impaciente): Señora: Se los tendrá que meter por el ano.
-Señora: ¿Por el ano, por el ano, y eso qué es?
-Doctor (un poco harto, elevando mínimamente la voz): Señora: ¡Se los mete usted por el culo!
-Señora (levantándose para irse, indignada pero firme, agarrando su bolso, perdonando la vida al galeno): ¡Del Seguro tenía que ser usted, grosero!
-La cultura es el poso que resta, luego de olvidar cuanto leímos, cuanto aprendimos.
-No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe. Miguel de Cervantes.
http://www.amazon.es/Kami-Cami-Fernando-Sanchez-Esteban/dp/1453720553/ref=sr_1_6?ie=UTF8&qid=1359627083&sr=8-6
Esta es una anécdota verídica:
Hace muchos años, siendo yo una niña, teníamos una vecina que era bastante mayor, y tampoco es que tuviera muchas luces. Un día, el médico le recetó unas pastillas de esas efervescentes que vienen en un tubo metálico con un tapón de plástico relleno de unas bolitas que absorben la humedad. Como es natural, el médico le dijo que las pastillas tenía que tomarlas disueltas en agua. Unos días después, mi madre le preguntó qué tal le habían ido las pastillas y la buena mujer le contestó que no había podido tomárselas porque era imposible disolverlas: había sacado el tapón, había visto las bolitas, las había sacado, las había echado en agua... y a pesar de todo, se las había bebido.