Por los raros caminos mentales que sigue la mente, me acordé de este chiste, que no es tal, pues sucedió en la realidad (lo leí en un libro de anécdotas, con referencia a cuándo y dónde):
Era una escuela de mecanografía, que recorría los pueblos de España, hace años, en un autobús. Entre el grupo que estaba iniciando un curso, había una señora que no atinaba ni con lo básico. La monitora se le acercó y, luego de varias preguntas y respuestas, dedujo y cuestionó: "Pero, señora, ¿sabe usted leer y escribir?" A lo que la otra, impertérita, respondió: "¡Anda, que si yo supiera ya escribir, para qué iba a querer escribir a máquina?"
