No es sólo la pintura, o ese acabado gomoso de las primeras partidas, son también la botonadura, el tacto de las mismas, el ajuste "crujiente", ese penoso botón plateado de plástico (on-off). Es un gran léctor, con una duración de batería que deja a los demás muy muy atrás, y con una posibilidad de configuración extraoficial buenísima. Yo pagaría gustoso (pongamos) 30 ó 40 euros más por un acabado tipo Sony.
Sería perfecto.




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