He terminado "Jamás sabrás por qué", de Karine Giebel, absolutamente angustioso, te atrapa y no paras hasta dejarlo, recomendadísimo.
He empezado "La escribana de París", de Sabrina Capitani
He terminado "Jamás sabrás por qué", de Karine Giebel, absolutamente angustioso, te atrapa y no paras hasta dejarlo, recomendadísimo.
He empezado "La escribana de París", de Sabrina Capitani
"Si a cambio de mi amor a la lectura viera a mis pies los tronos del mundo, rehusaría el cambio."
Fénelon (1651-1715) Escritor y teólogo francés
No vivas dando tantas explicaciones: tus amigos no las necesitan, tus enemigos no las creen y los estúpidos no las entienden.
Dos antirecomendaciones que acabo de comentar en otro hilo, se trata de dos novelas de zombie y, aunque este género acostumbra a ser de serie B (o Z, como le cuadraría más), hay veces en que no deja de tener su cierto valor intrínseco en forma de crítica social, humor negro, desmadre e irreverencia.
Sin embargo, también es un género que bordea muy peligrosamente la chabacanería y la tontería supina. Hay libros que coquetean peligrosa en esa frontera y otros que caen estrepitósamente de cabeza en esos vicios.
Este último caso es el de Los caminantes, de Carlos Sisí, una chorrada como un piano ambientada en Málaga (quizá le haga gracia a algún malagueño porque reconocerá los sitios que describe, aunque los personajes más que andaluces parecen de Pennsylvania) y que supongo que persigue la estela del Apocalipsis Z de Loureiro tratando de repetir su éxito. El caso es que está narrado de pena y amenaza con una segunda parte a estrenarse este mismo mes. No la leeré.
Mi otra antirecomendación es Septiembre Zombie, primero de seis libros que un tal David Moody escribió sobre una plaga zombie bajo el título Autumn (sí, ya la traducción del título es bastante penosa). El caso es que, aunque la técnica de escritura es correcta, los personajes son ridículos y nada creíbles. Ésto no sería demasiado grave si nos encontrásemos antes una descerebrada novela de acción y cachondeo macabro con gente podrida andando por ahí, pero es que lo imperdonable estriba en que el libro trata de apoyarse sobre la evolución psicológica de los protagonistas, en sus estados anímicos y en la interacción entre los supervivientes tras el desastre. Pues para que os hagais una idea, es como si hubieran puesto a Belén Esteban a desarrollar una de las teorías de Freud.
Afortunadamente ambas novelas tienen una gran virtud: las dos rondan las 300 páginas en pantalla de 6", así que me las he ventilado en un par de días cada una en ratos tontos en el avión y en el tren.
Entre ambas me he tragado una de las novelas del fusilero Sharpe, de Bernard Cornwell, y la he disfrutado mucho porque me ha retrotraído a las intrascendentes novelas de aventuras de mi niñez, cuando los piratas de Salgari, los exploradores de Verne o los colonizadores de Karl May se aplilaban en mis estanterías. Es una novela sencilla, con personajes tópicos y situaciones mil veces vistas, con una trama principal donde el héroe se tiene que enfrentar al ejército napoleónico y a la vez lidiar con las intrigas de sus enemigos personales en las filas propias. A esto le añadimos la tradicional subtrama romántica con una fémina que solo está en el libro como relleno y ya tenemos todos los ingredientes necesarios para un entretenimiento ligero. Los malos muy malos, el bueno muy bueno y la bella damisela en apuros. Cada cual en su papel. Sus virtudes, que las tiene, son un magnífico empleo del tempo que permite que la atención no decaiga en ningún momento, manteniendo un ritmo trepidante, una estupenda dosificación de la acción y una logradísima ambientación de la vida castrense en un ejército de desharrapados comandados por vanidosos y estúpidos oficiales surgidos de la nobleza inglesa más decadente.
Y ahora estoy con Nacidos de la bruma, que alguien recomendó por aquí y que de momento estoy disfrutando bastante. Fantasía heroica de espada y brujería con algunos toques originales e imaginativos y algo más madura que las gazmoñerías que pululan actualmente de Eragones, Narnias, Materias Oscuras y demás.
Sí, lo sé, debería dedicar mi tiempo a Nietzsche o a algún sesudo clásico ruso, pero qué le vamos a hacer, estoy en una etapa de evasión y pasarratos sin más.
Última edición por katxan; 10/09/2010 a las 23:50
Pues yo estoy con "The dreaming void", de Peter F. Hamilton. Luego estaré con "The temporal void" y después con "The evolutionary void".
Es lo que tiene Peter F. Hamilton... que es vicioso.
Yo me leí la saga completa de Sharpe hace unos años. En aquel momento eran 22, creo recordar. Me leí a gusto los 12 primeros o así, pero después ya cansa (hay que ser muy O'Brian para cascarse 20 libros sin cansar). Sin embargo, los 10-15 primeros son interesantes.
El autor ha ido añadiendo precuelas e intercuelas (esta es mía), de manera que una historia que empezaba en la guerra de la independencia española, pasa a empezar en la India, donde se inician las andanzas del novato Sharpe y del que luego sería el Duque de Wellington.
Lo que hace el autor en realidad es seguir la estela de la carrera militar de Wellington, y, a través de Sharpe nos narra toda la guerra entre Wellington y Francia, desde Oporto a Waterloo, con lo que nos describe, desde el punto de vista británico, buena parte de la guerra de independencia.
Sharpe acaba siendo Dios, claro. Bueno, básicamente empieza ya siéndolo. Es el típico personaje aventurero lleno de recursos que nos encontramos a patadas en los libros de aventuras. Nada destacable ni sorprendente, si consideramos que sobrevive a 20 libros.
El fuerte, en mi opinión, de estos libros es lo bien que muestra, describe, presenta las batallas de aquella época, con las bolas de cañón rebotando en el suelo y a través de las formaciones, derribando a los soldados como si fueran bolos y repartiendo miembros, vísceras y duchas de sangre a diestro y siniestro, las estrategias de la caballería, la complejidad de los ejércitos... y te lleva batalla por batalla recorriendo el avance inglés. Se salta Donosti, donde los ingleses se columpiaron un poco y arrasaron con la ciudad y la población, pero cuenta Badajoz, donde les pasó parecido.
Cuando se mete en Francia es cuando empecé a perder interés. La parte de la India (escrita a posteriori) es probablemente la más fresca.
Desde que leí esos libros, cuando paso por Foronda, el aeropuerto de Vitoria-Gasteiz, veo esa llanada con otros ojos. Sabes dónde estaban los franceses, por dónde vinieron los ingleses y cómo fue la cosa. En Vitoria, los ingleses pillaron a Pepe Botella y su ejercito en retirada con los pantacas en los tobillos. La batalla fue al oeste, donde está el aeropuerto, más o menos, y Pepe y su séquito, que hasta ese momento se retiraban en orden hacia Francia con todo el expolio, tuvo que salir huyendo hacia el este, dejando todo lo que había robado tras de sí. Todo aquello se lo quedaron los patateros (así llamamos a los vitorianos, por lo menos en Gipuzkoa).
Posiblemente sea esta la razón por la que la única estatua de Wellington en toda España esté en Gasteiz. En pleno centro del aparte vieja
La gente lee esta saga en orden cronológico de los libros. Es un error. Hay que leerlos en orden cronológico respecto a la edad de Sharpe. El primero es Sharpe's Tiger.
Para terminar la chapa, una curiosidad. Cuando los soldados estaban en esas formaciones de infantería esperando a la orden de avanzar, o avanzando, y les disparaba la artillería enemiga, ellos podían ver las balas de cañon, unas bolas negras de hierro que volaban dibujando diferentes parábolas. Los soldados controlaban esas parábolas porque la bola de cañón que solo veías subir y bajar te venía a ti.
Omnia sunt Communia
Hostia! gracias Katxan
Voy por la mitad aproximadamente del primero de la saga de Geralt de Rivia, "El último deseo"
"Si a cambio de mi amor a la lectura viera a mis pies los tronos del mundo, rehusaría el cambio."
Fénelon (1651-1715) Escritor y teólogo francés
No vivas dando tantas explicaciones: tus amigos no las necesitan, tus enemigos no las creen y los estúpidos no las entienden.
He terminado "La fábrica de las avispas", de Iain Banks, uno de los autores recomendados por Hedera, del que todavía no había leído nada. Es una novela excelente, corta, pero intensa, de las que no puedes parar de leer. Y muy bien escrita.
Si la llego a pillar en vacaciones, no me habría durado ni una siesta.