Y tiene la pinta de estar escrito a mano...
Y tiene la pinta de estar escrito a mano...
Omnia sunt Communia
Hostia! gracias Katxan
Las muertes de "Juego de tronos"![]()
Colección de viejas glorias: http://backstages.tumblr.com \m/ \m/
Definitivamente, prefiero el electrónico (me refiero al libro)
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Contra la seducción:
No os dejéis seducir / no hay retorno alguno. / El día está a las puertas, / hay ya viento nocturno / no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar / Con que la vida es poco. / Bebedla a grandes tragos / porque no os bastará / cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar. / Vuestro tiempo no es mucho. / El lodo, a los podridos. / La vida es lo más grande: / perderla es perder todo.
Bertolt Brecht
pues la taza de té no está mal... si es que yo soy feliz en el starbucks, pago cuatro euros pero me dan un vaso enoooorme de té o de café con leche.![]()
El vicio de la lectura es ese que te lleva a pensar en lo próximo que leerás cuando apenas vas por la segunda página de un libro.
Os dejo un video con el que me acabo de tropezar. En especial, para fans de Murakami.
Puedes acariciar a la gente con palabras. Francis Scott Fitzgerald
Leer surte un efecto peligroso: Encender fuegos artificiales en la intimidad del cerebro. Terry Pratchett
Visto originalmente aquí.
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Puedes acariciar a la gente con palabras. Francis Scott Fitzgerald
Leer surte un efecto peligroso: Encender fuegos artificiales en la intimidad del cerebro. Terry Pratchett
Del ilustrador italiano Gianluca Biscalchin.
En Tor nos presentan una colección de imágenes inspiradas por las novelas de Ray Bradbury. Son de varios artistas, esta es Dean Ellis, El hombre Ilustrado.
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Puedes acariciar a la gente con palabras. Francis Scott Fitzgerald
Leer surte un efecto peligroso: Encender fuegos artificiales en la intimidad del cerebro. Terry Pratchett
¿Cuántos bigotes literarios reconocéis?
La respuesta y algunas pistas en bookish.
Puedes acariciar a la gente con palabras. Francis Scott Fitzgerald
Leer surte un efecto peligroso: Encender fuegos artificiales en la intimidad del cerebro. Terry Pratchett