Joder, ¡qué mal me explico!, a lo que me refería es a que no he pagado por leer el libro y éste tiene pocas semanas en el mercado. Y creo que no debería (yo, al menos) leer gratis a gente que acaba de publicar. Desgraciadamente, su editorial ha situado el precio de la versión electrónica en cerca de 10 euros y, de momento, no lo voy a comprar. Si el libro costara menos de 3 o 5 euros, atendiendo a su novedad, me lo hubiera comprado, y no descarto hacerlo en el futuro. Pero leer a gente de actualidad, aunque no tan reciente, sí, por supuesto, siempre que merezca la pena y sea recomendado por alguien como tú, cuya opinión me importa y comparto en tantos temas.
En cuanto al lenguaje, sé que tienes razón, Faisanes. El autor tiene un vocabulario extremadamente preciso, pero a mí, sobre todo en el primer tercio de la novela, me ha chirriado un poco. Ya digo que esta sensación va desapareciendo paulatinamente. Y, por supuesto, serán cosas mías.
No tomé nota de esos pasajes, solo me acuerdo de una palabra que consulté en el diccionario de la RAE y no estaba, y la consulté en el Larousse de papel y allí estaba (también aparecerá en una búsqueda genérica en google). Una palabra empleada con extraordinaria precisión, posiblemente no tenga un sinónimo más asequible, que me llamó la atención (posiblemente sea una palabra conocida para biólogos y ornitólogos): egragópilas.
Y ahora sale todo el mundo diciendo que sabe que significa egragópilas, y yo








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Bueno, el libro queda pendiente de revisión por mi parte, en unos meses. Posiblemente se incremente mi interés.