
Iniciado por
Faisanes
Peto: Ese dispositivo es de veras un lector. Lee letras, palabras, texto en alfabeto latino (igual el día que se comercialice, también en otros), y además los traduce a símbolos Braille en el idioma del cliente. Es de veras (hablo en serio) un lector/traductor electrónico. Aunque luego sea el ciego quien asuma lo escrito, quien de veras asimismo lea, ya en Braille.
Lo que supongo que preguntas, sería rizar el rizo. Hay varias categorías de ciegos, previas a la ceguera total. En español no hay forma de llamarlos adecuadamente a cada uno. Lo que sí sé, sabemos, es que los texters, con la posibilidad (bendita, para muchos de estos seres humanos con poca o poquísima visión) de aumentar el tamaño de letra, dieron a muchos de ellos la oportunidad de poder volver a leer, incluso cómodamente, sin el auxilio de pesadas lupas, que enlentecían, lentificaban su lectura. Con uno de ellos, que fue forero por aquí, junto a su pareja, tuve ocasión de hablar en persona, tomando un refresco; desde entonces, comprendo mejor el milagro que representa para uno de estos casi ciegos, el poder volver a leer en un soporte ligero y portátil.
Sería rizar el rizo, te decía, porque este invento, de llegar a desarrollarse y comercializarse, ya sería un (muy agradecido, de seguro) paso de gigante para los invidentes totales de nacimiento (que son los de veras capaces de leer de corrido en Braille, no así los que lo son por accidente o enfermedad, ya crecidos, adultos o en la tercera edad). Con él, podrían leer la prensa como tú o como yo. Un milagro, talmente.
Lo que imaginas, creo que, como me ha pasado a mí, eres incapaz siquiera de darle forma, ¿a que sí? Una idea bienintencionada y lógica la tuya pero... Un texter táctil (por narices, claro) dotado de una pantalla con menúes y pase de página, etcétera, pero en relieve (el mayor problema del Braille es que ocupa mucha, mucha superficie); además, capaz igualmente de traducir a Braille cualquier formato y reproducirlo en la misma pantalla ?... ¿Para invidentes totales? Por desgracia, eso no lo creo factible; aunque ojalá me equivoque. Por lo de la diferencia de longitud o tamaño, entre una frase normal y la misma en Braille, es asombroso el que algunos hayan podido pensar en el desarrollo de algo tan complejo y tan útil. Bienvenido sea el invento, sí.