Por consejo de Faisanes, he leído una de Albert Cohen. Solo tengo uno, El Libro de mi madre, así que me he puesto con ella.
Es una min¡atura primorosa. Una maravilla de escritura. Me ha afectado. A pesar de la distancia y el tiempo, la madre que se describe en la novela es la mía, en lo importante. Posiblemente es la madre de muchos, si no de todos. De lo universal a lo particular, es curioso, he ido viendo detalles de mi madre...
Sin embargo, no me he reconocido en el autor. La parte del hijo admite muchos tipos de actores, mejor no recordar.
El libro se lee de una sentada. El capítulo primero en especial parece estar escrito en verso, no hace falta cortar los párrafos. Bellísimo. Salvando las distancias, me ha recordado el tipo de escritura de los Cantos de Maldoror, pero éste, por temática, está en las antípodas del Libro de mi madre.
Uno de los capítulos:
Contenido oculto:
Capítulo XXVIII
Hijos de madres aún vivas, no olvidéis que vuestras madres son mortales. No habré escrito en vano si uno de vosotros, tras leer mi canto de muerte, se muestra más dulce con su madre, una noche, acordándose de mí y de la mía. Sed dulces cada día con vuestra madre. Amadla mejor de lo que yo supe amar a la mía. Que cada día le deis una alegría, eso os digo amparado en mi dolor, gravemente desde el peso de mi luto. Estas palabras que os dirijo, hijos de las madres aún vivas, son el único pésame que a mí mismo puedo darme. Mientras aún sea tiempo, hijos, mientras ella siga ahí. Apresuraos, que pronto reinará la inmovilidad en su faz de imperceptible sonrisa virginal. Pero os conozco, y nada os sustraerá a vuestra loca indiferencia mientras vuestras madres sigan vivas. Ningún hijo sabe de verdad que su madre ha de morir, y todos los hijos se enfadan y se impacientan con sus madres, locos que no tardan en recibir su castigo.
Contra la seducción:
No os dejéis seducir / no hay retorno alguno. / El día está a las puertas, / hay ya viento nocturno / no vendrá otra mañana. No os dejéis engañar / Con que la vida es poco. / Bebedla a grandes tragos / porque no os bastará / cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar. / Vuestro tiempo no es mucho. / El lodo, a los podridos. / La vida es lo más grande: / perderla es perder todo.
Bertolt Brecht
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Por consejo de Faisanes, he leído una de Albert Cohen. Solo tengo uno, El Libro de mi madre, así que me he puesto con ella.
Es una min¡atura primorosa. Una maravilla de escritura. Me ha afectado. A pesar de la distancia y el tiempo, la madre que se describe en la novela es la mía, en lo importante. Posiblemente es la madre de muchos, si no de todos. De lo universal a lo particular, es curioso, he ido viendo detalles de mi madre...
Sin embargo, no me he reconocido en el autor. La parte del hijo admite muchos tipos de actores, mejor no recordar.
El libro se lee de una sentada. El capítulo primero en especial parece estar escrito en verso, no hace falta cortar los párrafos. Bellísimo. Salvando las distancias, me ha recordado el tipo de escritura de los Cantos de Maldoror, pero éste, por temática, está en las antípodas del Libro de mi madre.
Uno de los capítulos:
Contenido oculto:
Capítulo XXVIII
Hijos de madres aún vivas, no olvidéis que vuestras madres son mortales. No habré escrito en vano si uno de vosotros, tras leer mi canto de muerte, se muestra más dulce con su madre, una noche, acordándose de mí y de la mía. Sed dulces cada día con vuestra madre. Amadla mejor de lo que yo supe amar a la mía. Que cada día le deis una alegría, eso os digo amparado en mi dolor, gravemente desde el peso de mi luto. Estas palabras que os dirijo, hijos de las madres aún vivas, son el único pésame que a mí mismo puedo darme. Mientras aún sea tiempo, hijos, mientras ella siga ahí. Apresuraos, que pronto reinará la inmovilidad en su faz de imperceptible sonrisa virginal. Pero os conozco, y nada os sustraerá a vuestra loca indiferencia mientras vuestras madres sigan vivas. Ningún hijo sabe de verdad que su madre ha de morir, y todos los hijos se enfadan y se impacientan con sus madres, locos que no tardan en recibir su castigo.
Me lo apunto a la interminable lista de pendientes. Aunque igual tengo que adelantarlo o incluso empezar ya mismo. Anoche la mía no me dejó ver la tele y me tuve que ir a la cama cuando ella lo dijo
Acabo de terminar El mapa del tiempo de Félix J. Palma. Creo que al libro le sobran unas cuántas páginas. Diría que de las quinientas y pico que tiene, según mi Kindle, le sobran quinientas y pico, poco más o menos. Lo he terminado de leer para asegurarme de que no había al final un giro que arreglara el desaguisado y lo he hecho en diagonal.
La historia, cuyos conceptos más originales se toman claramente "prestados" de The Time Traveler's Wife de Audrey Niffenegger (hay una escena que está "fusilada" directamente de esa novela), está contada por un narrador omnisciente tras el que se esconde el autor a la manera en que un niño se esconde detrás de una cortina. ¿Qué quiero decir con esto? Que se le ven los pies, se nota el bulto... Vamos, que se esconde de pena. Lo más irritante, para mí, las continuas referencias a datos relativos a la época en que se desarrolla la historia, pero que no aportan absolutamente nada a esta, para dejar claro que se ha documentado. El efecto es parecido al que se sufre viendo una película en la que de pronto asoma un micrófono colgando del techo. Y luego la última parte en la que el "narrador-autor" básicamente se da palmaditas en la espalda es de vergüenza ajena.
Hala, ya está. Diréis que me he quedado a gusto, pero es que escribir esto es una de las razones por las que me he obligado a terminar la novela.
EDITO QUE SE ME HABÍA OLVIDADO ALGO MUY IMPORTANTE: Véase el vídeo y sustitúyase "qué" por "el tejido del tiempo". Figura que el de la pistola soy yo y el otro es F.J. Palma.
Ahora voy a ponerme con Victus de Albert Sánchez Piñol.
Vaya por dios kutxi, me acabas de destrozar una de mis eternas pendientes, encima pensaba leerla de "legal", que la semana pasada la pillé a muy buen precio en Amazon
desciende en la lista de pendientes, ya veré si me animo algún día a comprobar si me produce las mismas o distintas sensaciones
A cambio, sigo tus comentarios sobre Victus, que también le tengo echado el ojo
Vaya por dios kutxi, me acabas de destrozar una de mis eternas pendientes, encima pensaba leerla de "legal", que la semana pasada la pillé a muy buen precio en Amazon
desciende en la lista de pendientes, ya veré si me animo algún día a comprobar si me produce las mismas o distintas sensaciones
A cambio, sigo tus comentarios sobre Victus, que también le tengo echado el ojo
En Goodreads hay montones de gente hablando maravillas de El mapa del tiempo, los que opinan como yo o parecido son minoría. Así que leela si te apetece, quizá tengas suerte y pertenezcas a esa mayoría de lectores sin criterio.
En Goodreads hay montones de gente hablando maravillas de El mapa del tiempo, los que opinan como yo o parecido son minoría. Así que léela si te apetece, quizá tengas suerte y pertenezcas a esa mayoría de lectores sin criterio.
Con el paso del tiempo igual me animo, pero ahora me temo que desde las primeras locations tendría una imagen mental del escritor que interferiría en las impresiones de la novela, hasta que no se me olvide un poco tu post, no hay nada que hacer
Acabo de terminar El mapa del tiempo de Félix J. Palma. Creo que al libro le sobran unas cuántas páginas. Diría que de las quinientas y pico que tiene, según mi Kindle, le sobran quinientas y pico, poco más o menos. Lo he terminado de leer para asegurarme de que no había al final un giro que arreglara el desaguisado y lo he hecho en diagonal.
La historia, cuyos conceptos más originales se toman claramente "prestados" de The Time Traveler's Wife de Audrey Niffenegger (hay una escena que está "fusilada" directamente de esa novela), está contada por un narrador omnisciente tras el que se esconde el autor a la manera en que un niño se esconde detrás de una cortina. ¿Qué quiero decir con esto? Que se le ven los pies, se nota el bulto... Vamos, que se esconde de pena. Lo más irritante, para mí, las continuas referencias a datos relativos a la época en que se desarrolla la historia, pero que no aportan absolutamente nada a esta, para dejar claro que se ha documentado. El efecto es parecido al que se sufre viendo una película en la que de pronto asoma un micrófono colgando del techo. Y luego la última parte en la que el "narrador-autor" básicamente se da palmaditas en la espalda es de vergüenza ajena.
Hala, ya está. Diréis que me he quedado a gusto, pero es que escribir esto es una de las razones por las que me he obligado a terminar la novela.
Ahora voy a ponerme con Victus de Albert Sánchez Piñol.
pues que sepas que has calcado punto por punto lo que yo pensé. Por cierto, que creo que tiene continuación...
El vicio de la lectura es ese que te lleva a pensar en lo próximo que leerás cuando apenas vas por la segunda página de un libro.
A mi me hablaron bien de ella, pero hojeando las primeras páginas en una librería... Digamos que esa Rita va a tener doble trabajo conmigo.
Puedes acariciar a la gente con palabras. Francis Scott Fitzgerald Leer surte un efecto peligroso: Encender fuegos artificiales en la intimidad del cerebro. Terry Pratchett