Depende. Yo tuve una bonita experiencia con uno de los libros de mi infancia: Mujercitas. Cuando me lo regalaron yo tenía unos 8 o 9 años, debí leerlo decenas de veces antes de llegar a la adolescencia. Pasaron muchos, muchos años y, siendo ya adulta y habiendo aprendido inglés, lo encontré en versión original en la Casa del Libro. Ni que decir tiene que dejó la Casa del Libro para venirse a la mía (tuve que pagar la mudanza, claro). Y fue el libro que me acompañó en el tren cuando me fui ese año de vacaciones.
Lo único que recuerdo de aquel viaje es que llegué al tren, me senté, abrí el libro, me sumergí en él... y cuatro horas después, cuando llegué a mi destino, volvía a tener 9 años. O al menos, así era como me sentía. Casi me daba la impresión de que cuando terminaran las vacaciones tendría que volver al colegio.
También pillé un libro de Los Cinco en versión original cuando estuve en Londres, pero no me hizo el mismo efecto.




. Casi me daba la impresión de que cuando terminaran las vacaciones tendría que volver al colegio.







