Un aerógrafo es estupendo para volverse más loco.
Te felicito, Peto.
Así se hacían los trucos fotográficos cuando yo era más joven todavía...
Te deseo la mayor suerte, y buen pulso.
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Sigo con
Divorcio en Buda, de
Sandor Marái, todavía; en parte porque tuve un golpe bestial en la espalda que no me deja ponerme de lado en la cama —que es donde sólo leo— y, otra parte, porque a este hombre hay que degustarle y saborearle.
Gracias a la compañera que me lo recomendó.
Es impresionante la descripción del ser humano de hace decenas de años, que parece actual.
Saludotes.