Para mi gran sorpresa, que aún no termino de creérmelo, después de 31 años de tenerlo abandonado mi francés sigue existiendo. Oxidadillo y tal, pero lo estoy sacando a la luz. Sin embargo, todavía no me veo con la suficiente soltura como para leer algo más elevado que una obra para niños, y no me apetece demasiado.
Siempre me ha parecido muy curioso al leer en inglés que me sea más fácil entender las novelas del siglo XIX que otras más modernas. Wilkie Collins o Arthur Conan Doyle me dan menos problemas que Agatha Christie, por ejemplo.Ahora estoy leyendo, por obligación, Ensam (Solo), de August Strindberg. Es un clásico sueco de principios del XX que, para mi sorpresa, estoy entendiendo con cierta soltura. Aunque, para ser sinceros, no veo la hora de que lleguen las vacaciones de navidad para poder leer única y exclusivamente lo que se me ponga en los pelendengues.







