Sí, eso es cierto. Pero ahí entra el trabajo del corrector. Lo que quiero decir es que es una herramienta muy barata y muy potente, que facilita mucho el trabajo.
Por otra parte, yo he maquetado y remaquetado textos en Word y Atlantis que, simplemente, daban pena. Pero sabiendo usar macros de Word y esa maravilla que es el buscar-reemplazar en Word con los códigos de formateo un libro puede ser adecentado en una mañana. Luego reconstruyes el índice con estilos y listo. Eso sí, el trabajo del corrector de estilo y de la revisión ortográfica sigue ahí.
Bueno... ¿quién ha creado el problema? ¿Quién, cuando el libro electrónico empezó a despuntar no hizo nada y miró para otro lado? ¿Quién se negó durante años a reconocer la existencia de un nuevo formato y a cambiar su forma de pensar y producir? ¿Quién se empeñó en seguir editando libros a 20 euros PVP cuando su coste unitario no superaba los 4 euros? ¿Quién podría haber puesto freno a la piratería antes de que alcanzase la envergadura actual con una política mucho más inteligente e innovadora? ¿Quién se negó a seguir el modelo Amazon?Lo que ellos ven: para qué molestarnos, si hagamos lo que hagamos nos van a poner el ebook en miles de sitios de descarga. Y tienen razón, ¿o alguien se a atreve a decir lo contrario?
La industria editorial, que ha cometido los mismos errores de la industria audiovisual. No han aprendido nada. Sólo apelar a prohibir, a cerrar, a imponer. A hacer oídos sordos a la evolución tecnológica.
De aquellos polvos, estos lodos.
Saludos









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