mas vale pajaro en mano que ciento volando
mas vale 10.000 descargas archivadas en nuestros discos duros que un "una vez tuve a mi alcance todos los libros y las palabras"
vamos: decarga por si acaso
Me parece que no me he expresado bien, ya que las lecturas no las tengo planificadas... muchas veces tengo la duda de saber que leer, el punto es que si lo tengo en fb2 cotilleo varios y después me decido... por lo cual los grilletes no los he tenido desde que descubri internet.
Eso sin contar cuantas veces lees algo sobre uno y ese es el que pasas y lees.
En cuanto al orden, es simplemente porque en una ocasión te apetece un genero u otro, no me tengo que partir la cabeza pensando en si este autor es de fantastica o de terror, está es de romantica historica o paranormal o contemporanea...
Realmente lo que quería decir es que lo que si me desespera es tener que esperarme a pasarlo en vez de automaticamente empezar a mirar con cual sigo.
Vamos, planificarlas solo cuando son una saga y si el primero me ha gustado que me encanta leerlas por orden y uno detrás de otro.
Y sé que muchos de los que tengo quizás no llegue a leerlos... pero como eso no me amarga, ni me pone de los nervios ni nada pues como se suele decir mejor que sobre a que falte.
Última edición por lilith0_5; 21/03/2010 a las 22:35
Bueno, aprovecho el regreso para confesar que yo acumulo libros sin tino porque no tengo más criterio a la hora de leer que "se me apetece". Así que me bajo un montón de libros porque me han dicho que están bien, he leído otras obras del autor que me han gustado, o simplemente algo en el título o el tema me llama la atención, y normalmente (salvo que tenga antojo repentino a medio leer otro y simultanee) cada vez que acabo uno, repaso todos los títulos a ver cuál me salta a la vista.
Y cuando me pongo a leer, no pienso en la calidad o en si podría leer o no libros mejores en el tiempo que estoy invirtiendo en ése... porque por muy bueno que sea algo, hay momentos en los que mi cerebro necesita el equivalente literario a papillita para niños y no tolera grandes obras.
De todas maneras, hace muchos años que soy consciente de que tengo que empezar a buscar ya la Fuente de la Eterna Juventud, porque hay demasiadas cosas que quiero aprender para lo corta que es la vida. Así que si alguien la encuentra, que avise por privado.![]()
Estoy entre la Luz y la Oscuridad, pero no importa, porque soy lo que hay entre la Luz y la Oscuridad
Palabras bellas sin duda, pero no comparto esta visión subjetivista o relativista de la calidad literaria. He podido comprobar, gracias a internet, que los gustos de un individuo no difieren tanto de los gustos de otro individuo, siempre y cuando compartan, eso sí, intereses afines (por ejemplo, todos los amantes de la ciencia ficción coinciden, al hacer sus listas de favoritos del género, en una docena de títulos que se repiten sospechosamente). Lo mismo sucede con otros géneros.
Resulta que no somos tan únicos e irrepetibles como creemos o nos gusta creer. Esa apología de la singularidad y la exquisita idiosincrasia de cada uno me convencería si fuera un adolescente o alguien muy egocéntrico, que no es el caso. Qué quiere que le diga, yo tengo comprobado que si en diferentes foros o blogs hablan maravillas de un libro, ese libro suele merecer la pena, es más; antes de bajarme un libro busco en internet qué opinan los internautas de dicho libro, y si veo opiniones positivas que se repiten a lo largo y ancho del orbe internáutico, me compro o me bajo el libro más tranquilo, y oiga, casi siempre coincide que si ellos dicen que el libro está bien a mí también me parece que está bien, y si dicen que es bazofia a mí también me parece bazofia. Suelo fijarme, eso sí, en las opiniones de gente que escribe y razona de forma similar a la mía (por ejemplo, le doy más crédito a la opinión de alguien que escribe sin faltas de ortografía y usa bien los signos de puntuación que a los típicos que dicen "ola, me a gustado muxo el libro").
Eso sí, reconozco que no es fácil discriminar la literatura-que-te-aporta-algo de la literatura-más-de-lo-mismo-pérdida-de-tiempo-absoluta habida cuenta de la cantidad ingente de libros que circulan por la red. Hay que dominar mucho el arte de la navegación por internet, saber pulsar opiniones y tendencias, dedicar horas a leer foros de internet o entrevistas a escritores que te gustan, etc.
De todos modos, yo sí que creo que esta marea ingente de libros a la que tenemos acceso gracias a las nuevas tecnologías exigen un cambio de paradigma que se resume en dos puntos:
1. Ya no vale el axioma del "soy especial y mis gustos son únicos e irrepetibles", pues internet ha supuesto un giro copernicano que nos permite darnos cuenta de que hay miles de personas que comparten nuestros gustos. En la era pre-internet me sentía único por leer El Señor de los Anillos o la colección "Reinos Olvidados", pero ahora sentirme único por tal circunstancia no sería posible ya que puedo encontrar comunidades en internet donde la gente comparte los mismos gustos y donde hasta hacen quedadas.
2. Tampoco vale el axioma del "leo lo primero que me cae en las manos" porque: a) hay miles de libros entre los que elegir y b) hay información disponible sobre la calidad literaria de cada uno de estos libros.
En resumen, que las nuevas tecnologías invalidan, a mi juicio, los viejos paradigmas romántico-subjetivistas del "soy único y todo libro puede ser mágico, personal e instransferible". La red nos ha demostrado, con su surtido inabarcable, casi obsceno, de libros electrónicos, y con su flujo verborreico de opiniones de lectores y más lectores, que los libros han dejado de ser aquel objeto sacro cuyo contenido quedaba fuera de toda duda, y que nuestra importancia como lectores queda reducida a tamaño infinitesimal frente a la plétora de millones de lectores que opinan, pontifican y se sienten también especiales y únicos como nosotros.
De todos modos, sé que mi opinión no es popular, pues a nadie le gusta que le digan que sus gustos no son únicos ni especiales, que es uno más de tantos miles como él. También cuesta asumir que los libros han perdido gran parte de su valor desde que existe internet, los escáners, los OCR y los e-readers.
Última edición por ivanovic; 24/03/2010 a las 10:12
Gracias a $deity no somos únicos, sino ¿quién subiría esos contenidos que luego descargamos nosotros? ... o directamente ¿quién los escribiría?![]()
Dos cosas sobre este tema, empezando por la segunda. Para mí el valor del libro es su contenido, no el continente, soy así de raraAsí que el hecho de que esté escaneado, en papel o en piel de ternero me es indiferente, el libro me atrae o no me atrae.
Respecto al primer punto, he cometido ya dos veces (en dos géneros, no en dos libros) el error de seguir tu consejo y pensar que lo que la mayoría considera maravilloso lo voy a considerar yo también. Me di cuenta de que mis gustos son muy definidos, y en algunos puedo coincidir y en otros no. No es por falta de información, he llegado a acotar muy bien lo que quiero y a terminar pasando de la valoración y fijándome en la descripción para saber si encaja. Tengo más información, no tengo que recurrir a hojear los libros como antes, pero sigo dándole mi valoración personal, he perdido demasiado tiempo y dinero siguiendo los gustos de la mayoría.
amen hermana, opino igual.
de hecho mi subconsciente suele indicarme que todo aquello que lee la mayoria no es lo mejor. de hecho cuando mucha gente recomienda un libro suelo huir de el como de la peste y tengo cierta aversion a enfrentarme a su lectura.
ejemplo: el codigo da vinci es un record de ventas, igual que la saga mileniun y federicco moccia... pues lo siento pero no los trago. de millenium y da vinci soy tan feliz habiendo visto las pelis y no pienso pasar de ahi, no me atraen nada.
asi que prefiero leer reseñas de libros en internet hasta encontrar el que mas me apetece leer pero me niego a pensar que en seres humanos este todo inventado y yo no soy mas que un estereotipo mas.
no digo con esto que soy el ser humano mas maravilloso y especial de la tierra pero tengo claro que todos somos diferentes
Nótese que en ningún momento he hablado de seguir los gustos de la mayoría, sino de documentarse en internet, sondear comunidades afines a tus preferencias, leer entrevistas a escritores que te gustan, etc. La red, bien usada, te permite configurar una jerarquía de libros, de más imprescindibles a más prescindibles, eso sí, una jerarquía basada en tus gustos. Ahora bien, hay que salir del menéame, FaceBook, correos en cadena y periódicos comprados por las editoriales, porque entonces lo único que harás es leer libros de Stieg Larsson o Dan Brown.
Sobre el valor de los libros... Me parece muy bien que sigas otorgándole valor a los libros, pero sospecho que es más un gesto de buena voluntad o de aferrarse al pasado (un poco en la línea de: como de pequeña no tenía libros sé el valor que tienen y ahora disfruto mucho de la oportunidad que las nuevas tecnologías nos brindan) que de objetividad y visión de presente. Sí, un libro tiene un valor indiscutible desde un punto de vista cultural y humanista, pero desde un punto de vista mercantil la llegada de internet ha supuesto un decremento del valor de los libros brutal. Yo en eBay no hago más que ver colecciones enteras a precios ridículos y la gente no las compra. Véase el ejemplo de costosas enciclopedias (Espasa, Salvat, Britannica) que ahora se ponen a la venta a precio de saldo y nadie las quiere ni regaladas a causa del efecto Wikipedia.
Cada vez leo a más gente decir que se quieren deshacer de sus libros de papel porque no son más que una fuente de polvo y polillas. Y lógicamente, si en internet hay una oferta colosal de decenas de miles de ebooks gratuitos, pues por pura ley de la oferta y la demanda el valor de los libros decrece. Esto es de cajón, economía de primero, y por mucho que vengan neófitos en nuevas tecnologías a decir que ellos todavía recuerdan el valor que tenían los libros cuando iban con su padre en el Seat 600 al rastro a comprar libros de la editorial Bruguera, no podrán evitar que las nuevas generaciones no le otorguen el mismo valor o que ellos mismos, a fuerza de bajarse miles de libros gratis, acaben por devaluarlos.
Por eso digo que a la larga será cuestión de pensar en términos de calidad y no de cantidad. Y para los apocalípticos que creen que hay que arramblar con todo por si mañana ya no se pueden bajar nada, tranquilos, internet y la piratería han llegado para quedarse. Esto no lo van a poder parar.
Entonces no tengo ningún problema porque no estoy en ningún sitio de esos que dices, y Stieg Larsson es un claro ejemplo de algo que no me interesa dado todo lo que hay (y no por su calidad literaria sino por mis preferencias personales).
Mi miedo viene de otro punto de vista. Puede que esos elementos que indicas hayan llegado para quedarse o no, es jugar a adivinar el futuro y si lo supiera hacer bien ahora mismo estaría viviendo en las Caimán. Me preocupa más esa falta de correlación que se establece entre el negocio editorial y lo que se publica. Que sí, que está muy bien que los escritores escriban en su PC y lo cuelguen en Internet directamente para que los usuarios den el dinero que ellos consideran que vale (a mí me recuerda lo de tocar en el metro, pero es que debo de ser una recién llegada al mundo digital). Si se pierde el valor monetario de lo que se publica se perderá la publicación "profesional" y, sinceramente, ahí sí que elegir un libro que te guste y que no te rechinen los dientes por el estilo (sin ánimo de ofender, una persona termina por no ver los fallos propios), va a ser complicado. Y ahí es donde querré recurrir a mi pila de autores "profesionales" de antes.
De todas formas, como digo, todo esto es especular sobre el futuro. Y creo que te dará idea sobre lo que me cuadra tu mentalidad si te digo que muchísimos de mis libros en papel siguen en casa (y sin intención de moverlos) y sigo comprando libros en papel (a pesar del lector), lo mismo que compro libros aunque sé que los puedo encontrar en Internet el día que salen. Será mentalidad del sXIX, qué le voy a hacer, pero es la míaA pesar de mi profesión (ingeniero de telecomunicaciones) sigo sin entender muchas cosas de ese mundo digital que se nos viene encima (y que salvo que me obliguen tampoco pretendo entender).