Casi se me pasa, uno de los Tagus Today de hoy es una novela de Jesús Carrasco que dio que hablar en el foro en su momento:
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Casi se me pasa, uno de los Tagus Today de hoy es una novela de Jesús Carrasco que dio que hablar en el foro en su momento:
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Puedes acariciar a la gente con palabras. Francis Scott Fitzgerald
Leer surte un efecto peligroso: Encender fuegos artificiales en la intimidad del cerebro. Terry Pratchett
Por si alguien está interesado, uno de los Tagus Today de Casa del Libro es Matar a un ruiseñor de Harper Lee.
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Puedes acariciar a la gente con palabras. Francis Scott Fitzgerald
Leer surte un efecto peligroso: Encender fuegos artificiales en la intimidad del cerebro. Terry Pratchett
Pues no me aclara nada![]()
Omnia sunt Communia
Hostia! gracias Katxan
"Pierdo el empleo como mi abuelo perdió el pelo y mi padre perdió a mi abuelo". Hoy tenemos una fantástica selección de las obras teatrales de Enrique Jardiel Poncela como Kindle flash. Irresistible.
Última edición por cellaris; 20/12/2015 a las 05:32
Es raro que en este foro no se haya dedicado alguien solvente a contestar a Peto, porque el problema planteado es curioso y no tan evidente como parece. A mí, tanto matar un ruiseñor como matar a un ruiseñor me parecen correctos, aunque pienso que con el "a" se nos muestra más familiaridad con el objeto a matar.
No he indagado mucho en internet, pero esto es lo que más me ha parecido ajustado a la cuestión. Ver el apartado de 1.2 DOBLE USO, concretamente el punto e). (de todas formas es interesante el artículo en la medida que muestra la complejidad de nuestra lengua,que para establecer la utilización de la "a" muestra todo un repertorio de casos):
1. a + complemento directo. Hay casos en que su presencia es forzosa, casos en que no debe utilizarse y casos en que puede aparecer o no. En lo que respecta al uso actual, pueden establecerse las siguientes reglas generales:
1.1. Uso forzoso:
a) Ante nombres propios de persona o de animal: Vi a Pedro en el cine; Dejé a Pluto en la perrera.
b) Ante nombres colectivos de persona cuyo referente es determinado o consabido: Dispersaron a la multitud; Echaron a la gente del parque; pero Vi una multitud avanzando hacia el estadio o Necesito gente para acabar el trabajo.
c) Ante nombres comunes de persona cuyo referente es un individuo concreto, y no uno cualquiera entre varios posibles: Vi a los hijos del vecino escalar la tapia; Eligieron a ambos jugadores para la selección brasileña. (Para el uso con referentes no específicos o indeterminados, → 1.2a, b y c).
d) Ante nombres comunes de persona que, aun siendo inespecíficos o no consabidos, son complemento directo de verbos que suponen afectación física o psíquica (acompañar, admirar, afectar, alabar, amar, empujar, engañar, golpear, maltratar, matar, odiar, perjudicar, saludar, etc.): Acompañó a una anciana hasta su casa; Admiro a los políticos que saben defender sus opiniones; Engañar a un jefe es imposible.
e) Ante nombres comunes de persona precedidos de un indefinido, cuando son complemento directo de verbos de percepción como mirar, observar y oír: Estaba mirando a una señora cuando sentí que me llamaban; Observé a algunos niños que jugaban al fútbol; Oí a una mujer cantar ópera. (Con otros verbos de percepción como ver y conocer, puede aparecer o no la preposición; → 1.2b).
f) Ante las formas tónicas de los pronombres personales mí, ti, sí, él, ella, usted, nosotros/as, vosotros/as, ustedes, ellos/as: ¿Dices que me vio a mí en el teatro?; No creo que a ustedes los escuchen.
g) Ante pronombres demostrativos o posesivos cuyo referente es una persona: Vi a ese hablando con tu jefe; A ella no le gusta mi novio y yo no soporto al suyo.
h) Ante los pronombres indefinidos cuyo referente es una persona (alguien, alguno, nadie, ninguno, todos, uno, etc.), salvo cuando funcionan como complemento directo del verbo haber (→ 1.3e): Llévate a alguien a la fiesta; No conozco a nadie; Os necesito a todos. Con verbos como buscar, encontrar, hallar, necesitar o tener, la preposición puede aparecer o no: Busco (a) alguien que me ayude; No necesito (a) nadie que me acompañe.
i) Ante los relativos de persona quien, el que, la que y sus plurales, cuando ejercen la función de complemento directo del verbo subordinado: Ese es el hombre a quien o al que golpearon. A diferencia de quien, el relativo que, cuando tiene antecedente de persona y se usa sin artículo, nunca lleva preposición en función de complemento directo: Las personas que amamos... (noLas personas a que amamos...).
j) Ante el pronombre interrogativo de persona quién: ¿A quién buscas? ¿A quiénes visteis en la fiesta?; y ante el pronombre interrogativo cuál referido a persona: ¿A cuál de los dos encontraste llorando?
k) Ante nombres de cosa, para evitar ambigüedades, cuando el sujeto y el complemento van pospuestos al verbo: Venció la dificultad al optimismo. No obstante, es preferible en estos casos anteponer el sujeto, lo que permite prescindir de la preposición ante el complemento directo: La lectura enriquece la vida.
l) Ante nombres de cosa, cuando son complemento directo de verbos que significan orden lineal o jerárquico, como preceder o seguir, y otros como acompañar, complementar, modificar (en el sentido gramatical de ‘servir de adjunto o complemento’) o sustituir (en el sentido de ‘ocupar el puesto [de otra cosa]’): El otoño precede al invierno; La calma sigue a la tempestad; El adjetivo modifica al sustantivo; El aceite sustituye a la mantequilla en esta receta.
m) Ante nombres de cosa que designan colectivos formados por personas, del tipo colegio, empresa, comité, consejo, institución, comunidad, etc., cuando el verbo denota una acción que solo puede ejercerse sobre personas, y no sobre cosas:Multaron a la empresa por realizar vertidos tóxicos; Convocaron a la comunidad de vecinos para que tomara la decisión definitiva.
1.2. Doble uso:
a) Ante nombres comunes de persona precedidos de un determinante indefinido, cuando son complemento directo de verbos que significan búsqueda, preferencia o necesidad, como buscar, necesitar, preferir, querer (‘desear, apetecer’), etc.:Busco un camarero o Busco a un camarero. En estos casos, la ausencia de la preposición implica que el complemento es inconcreto o inespecífico (es decir, alude a un individuo cualquiera dentro de la clase de personas designada por el nombre), mientras que el uso de la preposición implica que el complemento se refiere a una persona determinada de entre las de su clase, individualizada en la mente del hablante: Busco un camarero significa ‘busco a cualquier persona que pueda trabajar como camarero’ (y en este caso la oración de relativo, si la hubiere, llevaría el verbo en subjuntivo: Busco un camarero que sepa hablar inglés); por el contrario, Busco a un camarero significa ‘busco a un camarero concreto, que ya conozco’ (y en este caso la oración de relativo, si la hubiere, llevaría el verbo en indicativo: Busco a un camarero que sabe hablar inglés).
b) Con verbos como contratar, llevar, traer, etc., así como con los verbos de percepción ver y conocer, el complemento directo de persona desempeñado por un nombre común puede aparecer con preposición o sin ella. Como en el caso anterior (→ a), la presencia de la preposición implica un mayor grado de especificidad o concreción del referente del complemento en la mente del hablante: Han contratado (a) un nuevo colaborador; Llevaré (a) unos amigos a la fiesta; Trajo(a) una mujer que no conocíamos; Pondré (a) varios jugadores en el centro del campo; Vi (a) algunos niños escalando la tapia; Conocí (a) una persona encantadora. Con nombres propios es obligatoria la preposición: Han contratado a María; Trajo a Juan, etc.
c) Con verbos que denotan «selección», como elegir, encontrar, escoger, etc., el complemento directo de persona, cuando es inespecífico, aun acompañado de artículo, puede aparecer con preposición o sin ella: Aún no he elegido (encontrado, escogido) al hombre con quien casarme o Aún no he elegido (encontrado, escogido) el hombre con quien casarme. Si el referente es concreto, es obligatoria la preposición: Eligió a su hermano; Encontré a Javier.
d) Cuando el complemento directo de persona precedido de preposición coincide en la oración con otro complemento que también la lleva (por ejemplo, un complemento indirecto), puede omitirse la que antecede al complemento directo, para evitar confusiones: Presentó (a) su novio a sus padres. Pero si el complemento directo es un nombre propio, es forzoso el uso de la preposición: Presentó a Juan a sus padres.
e) Los nombres comunes de animales se usan con preposición o sin ella en función de la mayor o menor proximidad afectiva existente entre el hablante y el animal: Suelta al caballo para que corra (mayor proximidad afectiva), frente a Sueltael caballo para que corra (menor proximidad afectiva). Por esta razón es muy frecuente el uso de la preposición con los nombres que designan animales domésticos, mientras que los nombres que designan animales no domésticos normalmente no admiten la preposición.
f) Ante nombres de cosa, el uso de la preposición depende del grado de personificación del referente: Esperó (a) la muerte con serenidad.
g) A veces, la presencia o ausencia de la preposición cambia el significado del objeto: En este país no se respeta nada a la Justicia (‘institución’), frente a En este país no se respeta nada la justicia (‘virtud’). A menudo cambia también el significado del verbo: Admiro a la Iglesia [= siento admiración por la institución], frente a Admiro la iglesia [= contemplo con deleite el edificio de una iglesia].
h) Es opcional el empleo de la preposición ante nombres de cosa cuando funcionan como complemento directo de algunos verbos que significan daño o provecho y que se construyen normalmente con un complemento directo de persona: El tabaco perjudica (a) la salud; La humedad afectó (a) los cimientos del edificio.
1.3. No se usa:
a) Ante nombres comunes que designan objetos inanimados: Puso el libro en la mesa; Regaló un automóvil a su padre.
b) Ante nombres comunes de persona en plural que carecen de determinante: He encontrado camareros para mi nuevo bar; Llevaré amigos a la fiesta. Sin embargo, cuando el complemento está formado por dos sustantivos coordinados, aun careciendo de determinante, llevan la preposición por ser consabidos: El público silbó a árbitros y jugadores; El Gobierno emplaza a sindicatos y empresarios a una nueva reunión; Reunieron a chicos y chicas en la misma aula.
c) Ante nombres propios de países o ciudades (el uso con preposición, habitual en épocas pasadas, prácticamente ha desaparecido de la lengua actual): No conozco Francia; Este verano he visitado Nápoles. Pero si estos nombres denotan no una realidad meramente geográfica, sino el conjunto de sus ciudadanos, se admite la preposición: Es capaz de engañar a media Italia. El resto de los nombres propios geográficos nunca llevan preposición: Cruzó el Tajo a nado; Escaló el Himalaya.
d) Ante nombres propios usados como comunes: Me compré el Picasso en una subasta.
e) Con el verbo impersonal haber, el complemento directo, aun denotando persona, se construye sin preposición: Hay alguien en la puerta; Solo había dos estudiantes en el aula.
f) Con el verbo tener, el complemento directo de persona, si es indeterminado, se construye sin preposición: Tienen dos hijos; Tiene una tía actriz; pero si va acompañado de un adjetivo en función de complemento predicativo que denota estados transitorios, se construye con preposición: Tiene a un hijo enfermo (la enfermedad se considera pasajera), a diferencia de Tiene un hijo invidente (la ceguera es permanente).
Contra la seducción:
No os dejéis seducir / no hay retorno alguno. / El día está a las puertas, / hay ya viento nocturno / no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar / Con que la vida es poco. / Bebedla a grandes tragos / porque no os bastará / cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar. / Vuestro tiempo no es mucho. / El lodo, a los podridos. / La vida es lo más grande: / perderla es perder todo.
Bertolt Brecht
gracias mil, ya me había olvidado. Y eso que ayer hablé del mismo libro y me comí la preposición directamente.
Joder, cuantas opciones. Entiendo, por la que destacas en rojo, que la traducción no es correcta, porque no hay ni personificación, ni relación afectiva, ni es un ruiseñor concreto del que se habla cuando en el libro se usa el término.
Cómo decía Faisanes...?
Vale.
Omnia sunt Communia
Hostia! gracias Katxan
Me he ido al libro para ver si hay una alusión directa a un ruiseñor concreto. Y he encontrado esto:
-Preferiría que disparáseis contra botes vacíos en el patio trasero, pero sé que perseguiréis a los pájaros. Matad todos los arrendajos azules que queráis, si podéis darles, pero recordad que matar un ruiseñor es pecado.
-Tu padre tiene razón me respondió-. Los ruiseñores no se dedican a otra cosa que a cantar para alegrarnos. No devoran los frutos de los huertos, no anidan en los arcones del maíz, no hacen nada más que derramar el corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar un ruiseñor.
Míster Underwood argumentaba sencillamente que era pecado matar a personas mutiladas, estuvieran de pie, sentadas o huyendo. Comparaba la muerte Tom con los cazadores y los niños que mataban neciamente, sin objetivo, ruiseñores; pero Maycomb no pensó sino que trataba de escribir un editorial lo bastante poético como para que lo reprodujese The Montgomery Advertíser.
Atticus se libró del nudo de mis brazos y me miró.
- ¿Qué quieres decir?
-Mira, hubiera sido una cosa así como matar un ruiseñor.
En el libro, parece que el ruiseñor es el paradigma de la bondad y la inocencia. Pero no está individualizado en ningún momento, se hace referencia a la especie como ejemplo de pájaro no perjudicial para nadie.
Lo que sí es de hacer notar es que en ningún caso, dentro del libro, se utiliza la preposición "a" antepuesta a ruiseñor. Así que, como dice Peto, parece estar mal construido el título, y, sin embargo, no me suena mal.
¿Tal vez en el título podría tener un significado más profundo, una personificación del ruiseñor en una buena persona...? Es como si matando a un ruiseñor se matara a la personificación de la bondad y la alegría.
y entonces se justificaría la preposición.
Entiendo que el título no puede ser un error, después de tantos años y tantas traducciones. Aunque estoy viendo que hay varias ediciones que titulan el libro Matar un ruiseñor así que... a gusto de cada cual.
Última edición por Maldoror; 20/12/2015 a las 17:56
Contra la seducción:
No os dejéis seducir / no hay retorno alguno. / El día está a las puertas, / hay ya viento nocturno / no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar / Con que la vida es poco. / Bebedla a grandes tragos / porque no os bastará / cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar. / Vuestro tiempo no es mucho. / El lodo, a los podridos. / La vida es lo más grande: / perderla es perder todo.
Bertolt Brecht
Parece que, a la postre, va a ser cuestión de gustos. Sin la preposición en portada también está editado:
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Contra la seducción:
No os dejéis seducir / no hay retorno alguno. / El día está a las puertas, / hay ya viento nocturno / no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar / Con que la vida es poco. / Bebedla a grandes tragos / porque no os bastará / cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar. / Vuestro tiempo no es mucho. / El lodo, a los podridos. / La vida es lo más grande: / perderla es perder todo.
Bertolt Brecht