Terminado El abuelo que salto por la ventana... me ha gustado mucho y me ha recordado a Forrest Gump por su "participacion" en la historia mundial
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Terminado El abuelo que salto por la ventana... me ha gustado mucho y me ha recordado a Forrest Gump por su "participacion" en la historia mundial
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Pues yo me he embarcado en leer "Mis ideas y opiniones" de Albert Einstein... supongo que cuando llegue a la parte más científica se me hará farragoso, pero de momento en la parte en que expone su visión sobre el mundo de principios del siglo XX me está resultando muy interesante.
"Tiene gracia. No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo." J.D. Salinger.
Gil de Biedma: De todas las historias de la historia, la más triste sin duda es la de España, porque termina mal....
Después de mi viaje por Irlanda, no estoy seguro de que la historia más triste no sea la de Irlanda.
Te recomiendo que leas un maravilloso autor, Flann O`Brien
http://www.letralia.com/50/ar01-050.htm
Tiene pocos libros, pero empieza por La boca pobre (nos encanta a muchos de aquí y si lo necesitas)
La boca pobre, segunda novela que escribió Flann O’Brien, es la más divertida de las obras de este maravilloso autor irlandés. Fue publicada en gaélico en 1941 y en 1964 se tradujo al inglés. Para esta edición el texto ha sido traducido del gaélico.
La novela es una crítica de la situación en la que se encontraba la población rural irlandesa a mediados del siglo xx. Trata sobre la identidad, real o impostada, y el título de La boca pobre alude a una expresión gaélica que hace referencia a cargar las tintas sobre la pobreza y las penurias que se padecen, con objeto de obtener compasión y lástima, y los beneficios que estas reportan. Aquí todos buscan ser lo que no son.
La sátira fue siempre un elemento muy presente en la tradición gaélica, desde la poesía medieval al espléndido y dieciochesco Tribunal de la medianoche. Flann O’Brien lo sabía y contribuyó al género con esta estupenda novela.
Una sátira divertida, sí, pero, aunque parezca mentira por exagerada, resulta que no es tan exagerada como quisiéramos creer. Y, por supuesto, un gran libro, y un gran autor, injustamente olvidado.
Contra la seducción:
No os dejéis seducir / no hay retorno alguno. / El día está a las puertas, / hay ya viento nocturno / no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar / Con que la vida es poco. / Bebedla a grandes tragos / porque no os bastará / cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar. / Vuestro tiempo no es mucho. / El lodo, a los podridos. / La vida es lo más grande: / perderla es perder todo.
Bertolt Brecht
Otra sinopsis de este maravilloso libro:
Hace tiempo que no leía una novela tan disparatadamente divertida como “La boca pobre”, segunda novela escrita por el sin par Flann O’Brien. “La boca pobre” está escrita con el estilo característico del irlandés, donde la voz del protagonista es la que narra la historia con un estilo florido y amanerado que choca de forma rotunda con lo que de los orígenes y trayectoria del personaje vamos conociendo. Y este es el primer juego que el autor propone, y que sin duda contribuye a la peculiaridad de sus novelas: que el lector dude de la figura del narrador y, en el fondo, no lo tome muy en serio, aceptando que tal vez está siendo engañado a cambio de pasar un buen rato.
Y si “El tercer policía” y “Crónica de Dalkey” resultan un prodigio de imaginación y, por qué no decirlo, de fantasía, “La boca pobre” es un delirio de ironía e ingenio, aunque también hay lugar para las increíbles invenciones de O’Brien.
“La boca pobre” es una parodia de los libros que a principios del siglo pasado se publicaron en Irlanda, describiendo la tradicional pero miserable vida de los buenos irlandeses, así como una parodia de las ligas para el estudio de lo gaélico que surgieron por doquier y que, mientras investigaban la lengua y tradiciones irlandesas, prestaban escasa atención a las paupérrimas condiciones de vida de los estudiados que, por parecerles algo verdaderamente típico, consideraban que no debían cambiarse.
Sobre esa base construye O’Brien una novela que reproduce uno por uno los tópicos que llenaban las novelas que parodia. Su protagonista, Bonaparte O’Cúnasa, nos describe su vida en Corca Dorcha, una ficticia región irlandesa reducto de todo lo verdaderamente gaélico, dándonos a conocer su casa miserable, su familia, su primer y único día de escuela, sus relaciones con los vecinos y las distintas aventuras que jalonan su existencia de verdadero irlandés. Pero su casa, su familia, sus vecinos y toda su vida están descritos, con gran mordacidad, para que se ajusten al tópico:
Vivíamos en una casa pequeña, encalada y poco saludable, situada en un rincón del valle a mano derecha según se va al este por el camino. [...] Siempre fue el perpetuo destino de los verdaderos irlandeses habitar (si han de ser creídos los libros) en una pequeña casa encalada metida en un rincón del valle según se va al este por el camino [...].Y “La boca pobre” nos enseña cómo, igualmente, el destino de los verdaderos irlandeses siempre era, y sólo podía ser: criar cerdos, empaparse bajo los aguaceros que caían cada noche, comer patatas, llevar pantalones grises en la niñez, que el primer día de escuela un profesor que no hablaba gaélico les cambiase su nombre por el de Jams O’Donnell. Cada diálogo y cada reflexión de los personajes que intervienen en la historia cumplen la función de demostrar que todos son verdaderamente gaélicos, con sus «Válgame Dios» y sus «No habrá otros como nosotros».
Pero tampoco faltan en la historia las figuras de aquellos estudiosos que recorrían los caminos, gramófono en mano, buscando entrevistar a los ancianos de lugar para que en buen gaélico les contasen las historias de antaño. Aunque, en el fondo de una casa oscura, confundiesen a un cerdo vestido con pantalones grises con un anciano algo achispado y grabasen sus ronquidos felicitándose por haber obtenido una nuestra del gaélico más incomprensible, el de mejor calidad.
A estas estrafalarias historias se mezclan las increíbles peripecias de O’Cúnasa y sus vecinos, al más puro, fantasioso y delirante estilo O’Brien. Y el resultado, como no podía ser de otra manera, es una novela divertida, original e inteligente.
Más de Flann O’Brien:
Contra la seducción:
No os dejéis seducir / no hay retorno alguno. / El día está a las puertas, / hay ya viento nocturno / no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar / Con que la vida es poco. / Bebedla a grandes tragos / porque no os bastará / cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar. / Vuestro tiempo no es mucho. / El lodo, a los podridos. / La vida es lo más grande: / perderla es perder todo.
Bertolt Brecht
Es que esos dos casos que citas no son de demencia, sino de sinvergonzonería pura y dura.
Tras abandonar por segunda vez Juego de identidades de Armando Rodera (lo siento, no puedo con ella), estoy leyendo The Small Hand, una historia de fantasmas escrita por Susan Hill (la autora de La mujer de negro). Llevo dos capítulos nada más, pero me está gustando.
Puedes acariciar a la gente con palabras. Francis Scott Fitzgerald
Leer surte un efecto peligroso: Encender fuegos artificiales en la intimidad del cerebro. Terry Pratchett