He terminado, y mi trabajo me ha costado, Underbara dagar framför oss, la biografía de Olof Palme, de Henrik Berggren.
Digamos que la vida de Palme no es la hostia de apasionante. Y además el autor, un famoso historiador en Suecia, no le da ni pizquita de salsa al asunto. La mejor parte es el principio, en la que cuenta un poco la historia de sus abuelos y padres, su infancia y juventud, porque cuenta la historia de Suecia y cómo fue cambiando la sociedad.
Por lo demás, de los líos amorosos que supuestamente pudiera haber tenido Palme Berggren dedica un par de líneas a decir que conoció a Shirley McLaine y que ella insinuó que se lo había cepillado pero él lo negaba. Y al final me ha decepcionado que no se cuenta nada de las diferentes teorías al respecto de su asesinato, el libro acaba diciendo algo así como: y llegó uno y le pegó un tiro en la espalda. FIN.
Bueno, que no lo recomiendo salvo para gente muy interesada en la carrera política de Palme.
Y según venía en el metro he empezado De qué hablo cuando hablo de correr, de Murakami, para ver si saco algo útil para mi nueva afición de andarín.













