
Iniciado por
katxan
Leída "La parábola de Pablo", que narra el ascenso y caída del mayor narcotraficante de la historia, Pablo Escobar, que estuvo en guerra contra el gobierno colombiano durante 7 años y a punto estuvo de ponerlo de rodillas.
El libro en sí se hace algo repetitivo, porque no deja de ser una relación de atentados, tiroteos, excesos, orgías, sobornos y traiciones hoja tras hoja. No profundiza demasiado en el personaje en sí, se limita a comentar anécdotas de su comportamiento, destacando su ego desmedido y su populismo entre las clases más desfavorecidas del país. Cómo quiso hacer carrera en la política o cómo, en un momento dado, consiguió ser el dueño de facto de Colombia, donde su voluntad era más fuerte que la del presidente.
Es interesante las conexiones de los narcos con políticos, guerrillas, paramilitares, comunistas, fascistas, yankis, etc. etc. La droga todo lo impregna y todo lo mancha, nadie se libra de verse favorecido con el dinero que proporciona. Los narcos lo mismo se alían con políticos o guerrilleros como los combaten ferozmente.
He tenido bastantes dificultades para seguir a los distintos personajes. Hay cientos de nombres y alias que recordar y resulta imposible. Supongo que para un colombiano, a quien le sonarán mucho los nombres de sus políticos y hombres influyentes, le resultará bastante fácil no liarse, pero para los demás es dificultoso en extremo.
Bueno, no es una novela, tiene un ritmo pesado y apabullante en datos y aunque la sensación final es la de haber leído un retrato bastante fidedigno de lo que supuso la guerra de los narcos en los feroces años 80 con sus múltiples tentáculos e implicaciones, me ha costado algo digerirlo.
La persona de Escobar es fascinante. Uno no sabe si odiarlo o tenerle lástima. Un tipo capaz de las mayores atrocidades, torturas, asesinatos indiscriminados, muerte y violencia por doquier, pero también dispuesto a los mayores sacrificios por su familia y benefactor de los más humildes, e incluso con cierta conciencia social de clase que quiso usar para revestir su guerra de un halo de legitimidad.