Iniciado por
katxan
Yo hasta hace un año era partidario de currar por cuenta ajena. Toda mi vida laboral he trabajado para otros y he tenido jefes mejores o peores y he tenido tanganas con ellos (normal cuando convives con ellos un tercio de tu vida en medio de estress y tensiones). Pero había una gran, enorme diferencia con lo que percibo ahora.
Todos ellos me trataron como a una persona. Y yo les he correspondido siempre. A pesar de lógicas diferencias o conveniencias, había un respeto y un trato humanos.
En la fábrica donde estaba todo cambió el año pasado. Empezó cambiando la dirección (el gerente anterior se jubiló) y ahí se jodió todo. Los que entraron nuevos, auténticos novatos en la gestión de empresas pero tipos sin el menor escrúpulo y, eso sí, cientos de horas de cursillos de psicología y control mental (es ver los planes de formación de la empresa y dan auténtico MIEDO. Nada de cursos de inglés, control numérico, primeros auxilios o las cosas típicas, no, son todo cursillos de liderazgo de grupo, gestión humana y otros eufemismos que ocultan métodos de indefensión inducida impartidos por expertos psicólogos) comenzaron por arrasar con la equipo de dirección anterior. Despedidos o "dimitidos voluntariamente".
A continuación presentaron un expediente de 50 despidos (habiendo obtenido ese año 4 millones de euros de beneficios) ante lo cual nos pusimos en pie de guerra, algunos lo recordareis. Un mes entero estuvimos de huelga, pero finalmente, gracias al 20% de esquiroles que hubo, la empresa aguantó lo suficiente para que sus siervos del Gobierno de Navarra les aprobasen 38 despidos.
A mí eso ya me dejó muy tocado de la cabeza, fueron cuatro meses durísimos de lucha que al final acabaron en derrota y con muchos de mis compañeros en la calle. Por supuesto, los 38 fueron de entre los que habíamos hecho huelga y se cebó expresamente en los que más reivindicativos eran. A los esquiroles les premió con buenos puestos y creó una nueva categoría de encargados-policías donde ascendió a muchos de ellos. Fijaos qué panorama, derrotados, con más vigilantes que nunca y encima de entre los más hijos de puta de la planta (porque de los esquiroles solo una ínfima parte lo fueron por motivos económicos, que nos conocemos todos y ya sabemos quiénes están hasta el cuello y quiénes se funden el sueldo en farlopa y en tunearse el coche).
Cuando hablo de encargados-policías me refiero a tipos a los que se les otorga un poder inmenso y que lo primero que hicieron fue dividir la planta de montaje en tres zonas separadas para que los currelas no pudiéramos tener contacto entre nosotros, con distintos horarios de descansos para no coincidir. Entre las nuevas normas están que no se puede ir a mear o beber agua sin su permiso. Y creedme si os digo que es raro que lo den. Para hablar con un compañero que tienes a 2 metros también tienes que pedir permiso a sus excelsas majestades y, salvo que sea para hablar de algo relacionado con el trabajo, te lo niegan.
En mi caso y dado que tuve un protagonismo muy significativo en las huelgas, porque era el presidente del comité y tal, y además he sido de los pocos que no estaba acojonado con la nueva situación, no tanto por valentía sino porque estaba en un punto donde el miedo se había visto más que rebasado por la rabia, el odio y, sobre todo, el ASCO, les he combatido con toda la ferocidad que he podido y sin importarme demasiado el riesgo de un despido. Total, ya encabezaba todas las listas negras posibles, de perdidos al río, como se suele decir.
Pues para neutralizarme no se les ocurrió otra cosa que sacarme del puesto donde llevaba 15 años, desde que entré a currar allí, y destinarme a una cabina totalmente cerrada con doce máquinas donde me encontraba aislado de todo contacto con cualquier compañero. Eso sí, en lugar de 4 paredes, en mi nuevo puesto solo había 3, la otra era una inmensa cristalera que daba a las oficinas de los encargados-carceleros, las únicas ¿jetas? humanas que podía ver en todo el día.
Por si esto fuera poco, y mediante presiones, compra de votos y otros chanchullos, consiguió meter en el comité al "sindicato" Cuadros y Mandos, que no es sino una marca blanca del empresariado, lo cual, sumado a lo extremadamente fácil que es comprar a UGT y CCOO con cuatro prebendas, hace que entre esos tres vendeobreros tengan la mayoría del comité, anulándonos a los demás. Y eso que tenemos más votos totales, pero debido a la separación por colegios profesionales a la hora de la votación, oficinas, donde la empresa tiene el control absoluto, está muy sobrerepresentada.
Con ese panorama, la perspectiva de nuevas escabechinas entre la plantilla en 2014 y que yo creo que esa fábrica no va a sobrevivir más de 4 o a lo mucho 5 años, no tanto por la crisis, sino porque el producto que fabricamos se ha quedado totalmente obsoleto, decidí largarme.
Por simple salud mental. Sería incapaz de soportar otra nueva guerra contra una gerencia absolutamente deshumanizada y con todas las armas a su favor conseguidas gracias a un imperio de terror y unas reformas laborales que han conseguido anular totalmente a los trabajadores. Yo todavía estoy muy tocado con lo que pasó hace un año. Esos 38 no eran solo compañeros de trabajo, algunos eran amigos, otros muy amigos e incluso había por ahí alguna ex-amante. Mantengo un contacto regular con todos ellos, aunque sé que no es lo mejor para pasar página, pero soy incapaz de cortar esas relaciones. Es lo que faltaba, que esos hijos de puta me quitaran también lo único bueno que he sacado de ese trabajo (aparte de dinero, pero el dinero en realidad no vale absolutamente nada).
Pues eso, que estaba muy jodido. En realidad, toda la plantilla, salvo los latigueros, trepas y lameculos. Solo que yo soy libre. La mayor parte de la gente tiene el pie metido en el cepo de las hipotecas y qué decir ya de aquellos cuya pareja está en el paro y tiene dos o tres hijos que dependen de que su progenitor conserve el puesto de trabajo. La mayoría de familias vive al día y para ellos sería un desastre de proporciones incalculables perder el trabajo.
Para mí no. Que le den por el culo a todo. He tomado una determinación y lo único que me jode es que, en el fondo, esos cerdos se han salido con la suya. Porque al final consiguen lo que quieren, o que pases por el aro de sus abusos o que abandones y te vayas. Mobbing en estado puro.
El último día de trabajo llevé dos cosas a la fábrica. Una caja enorme de tres kilos de croissants rellenos de chocolate cojonudos que venden en mi pueblo y donde escribí con rotulador: Para la buena gente de Kayaba. La otra cosa fue un saco de pienso para perros de 25 kilos donde puse un cartel que decía: Para los perros de Dani Montero (el amo de la piara).
Allí dejé los dos, en el área de descanso. Cada cual ya habría sabido de cuál debía comer. Fue mi último desahogo.
Bueno, mi penúltimo, porque después de vomitar toda esta parrafada me he quedado como dios.
Felicidades a los que hayan tenido el cuajo de leerse todo el tocho por llegar hasta aquí.
Pues lo que decía al principio. Que yo siempre había sido de la opinión de que era más cómodo, desahogado y beneficioso trabajar para otros. Pero eso era antes. Ahora las cosas están cambiando radicalmente. Y aunque es un camino duro y difícil, pienso que lo mejor ahora mismo es ser autónomo (dependiendo también de las ramas profesionales y otros factores, evidentemente). Ojalá no me tenga que arrepentir.
Suerte y fuerza también para tí, Txabilar. Vamos a necesitar ambas cosas, pero echándole huevos a la vida, generalmente se sale de todas.